3 Nov

Cómo resolver un conflicto laboral

Saber responder ante un conflicto es una de las tareas más importantes y exigentes de un jefe. Es en una situación así en la que quien dirige el equipo demuestra más que nunca si tiene madera de líder.

Además, cuanto más sepamos sobre qué hacer en momentos de tensión o de problemas más nos preparará para enfrentarnos a ellos en el momento en el que aparezcan a la vista.

Lo primero que debemos hacer es respirar hondo. Ha ocurrido algo que genera tensión y problemas, vienen momentos de posibles discusiones, usa el consejo que siempre te han dado tus padres. Cuenta hasta diez, pero de verdad.

Pide a las personas implicadas que descansen un rato, que os reuniréis en media hora. Usa ese tiempo para reflexionar, para ver el problema desde lejos, para relajar la frustración y los nervios.

Debes discernir qué objetivo persigues con la resolución de ese conflicto. ¿Quieres que dos personas se entiendan? ¿Quieres que alguien cambie de opinión? ¿Quieres hacerles comprender algo? Dirige tus acciones a ese objetivo y elimina todo lo accesorio.

Sonríe. Sonríe sin cesar. Expresa de forma física tu tranquilidad y tu control. Anticipa un estado de relajación y atráelo con tus gestos y tu forma de moverte. Si cuando te reunas con ellos estás dando vueltas como una hiena y con gesto crispado, acelerarás el enfado. Si das tranquilidad, terminarás recibiéndola.

Explica que la flexibilidad y la comprensión deben ser las armas de trabajo. Si hay alguien que no está dispuesto a cambiar de opinión o de escuchar sin juzgar, no tiene sitio en la resolución de conflictos. Y el siguiente punto, nadie pierde de forma individual. O gana la empresa o pierde la empresa. No se trata de que alguien tenga la razón. Se trata de lo mejor que puede pasar para la compañía.

Si quieres que todo el mundo escuche, debes ser el primero en dar voz y autoridad a quien quiere expresar su opinión. Da el tiempo suficiente y no permitas que nadie interrumpa.

Durante la charla es clave evitar las valoraciones y los juicios personales. Si comenzamos con los ataques, y las descalificaciones se convertirá todo en un patio de recreo.

Una vez el conflicto se ha resuelto, debe dejarse de lado y solo quedarse con la idea final o el resultado, para poder aplicarlo más tarde en el trabajo. Nadie gana, solo gana la empresa. Solo debe quedar el aprendizaje.

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