31 Ago

Depresión post vacacional: Cómo evitar ser el peor trabajador del mundo

Vale, afrontémoslo. Volver de vacaciones a la oficina es quizás una de las peores sensaciones del mundo. Es terrible, agotador y ahogador en partes iguales. Hemos pasado todo el año esperando que llegaran los días de descanso y cuando se acaban, caemos en depresión post vacacional.

A esta situación hay que añadir llegar al trabajo y tener una montaña de trabajo por adelantar, cientos de mails que contestar y llamadas que hacer. Hace nada en chanclas y ahora con zapatos, con tu jefe mirándote a la nuca para que saques adelante todo lo que tienes pendiente.

¿Cómo ser productivos cuando tenemos depresión post vacacional?

–          Lo primero, debemos centrarnos en la realidad. Las vacaciones no son lo normal. Lo normal es ir a trabajar y tener ciertos descansos a lo largo del año, así como un periodo más largo en verano. Y ninguno de los dos (ni el trabajo ni el descanso) duran eternamente. De hecho, si hoy es lunes, ¡el viernes por la tarde ya descansas! Relativicemos y si hace falta, centrémonos en el próximo puente que haya.

–          Lo segundo es sacar papel y lápiz y hacer una buena lista de TODO lo que hay que hacer. Todo es desde contestar el email a Paco hasta terminar tal informe o llamar a no se quién. Una vez tengamos la lista, la dividimos entre urgente, necesario y a medio plazo. Ahora, cada una de estas tres listas debe dividirse a su vez entre tareas rápidas y largas. Ya tenemos todo el trabajo simplificado y dividido, comencemos por atacar dos o tres tareas rápidas y a tachar lo que vamos completando. Sin prisa pero sin pausa. Una vez hayamos tachado ciertas cosas, vayamos a por tareas urgentes y necesarias que requieren cierto tiempo. Y así, poco a poco, nuestra lista empezará a menguar.

–          Al principio es importante que seas más severo que nunca con las interrupciones y distracciones. Ya nos cuesta un poco engancharnos al trabajo como para estar todo el rato mirando el móvil, tomando cafés o charlando. Intenta abstraerte escuchando música y usa los ratos de descanso real para socializar y charlar. Dedica la atención que tienes disponible al trabajo.

–          Ojo con ponerse en plan nostálgico. Cuando cuentes tus vacaciones, que por seguro han sido estupendas, intenta acabar con un ‘ahora toca trabajar mucho para volver a ganarse el descanso’, ‘no podemos estar siempre de vacaciones, también os echaba de menos a vosotros y el ritmo distinto’ o ‘voy a hacer un esfuerzo por hacer que este año sea más entretenido e interesante en el trabajo, para que las vacaciones no parezcan tan lejanas’. Cuanto más hables sobre cómo la vuelta al trabajo NO está siendo dura, mejor. Dale a tu cerebro mensajes positivos.

–          Quizás hayan acabado las vacaciones, pero también tenemos cosas buenas. Por ejemplo, el reencuentro con los colegas del trabajo, ¿por qué no hacer una comida de bienvenida? Seguro que el calor se ha disipado un poco y podemos tomar unas cervezas al salir de trabajar. Aprovechemos esos ratos.

–          Usa la vuelta de las vacaciones para marcarte ciertos objetivos que cumplir a nivel profesional. Comienza a planificar cómo conseguirlo, qué pasos hay que hacer, cómo organizarte y sacar tiempo. Puede ser mejorar en un idioma, aprender a usar un software nuevo, mejorar en un área concreta (marketing, ventas, atención al cliente…) o cualquier cosa que te haga sentir que estás siguiendo un objetivo. Eso anima siempre.

Y por último, ánimo. Eres tú quien tiene que hacer el esfuerzo. Si te dejas llevar por la melancolía de no estar más en la playa, no disfrutarás de las pequeñas cosas que sin duda tiene tu día a día y además, serás peor trabajador. Y si te despiden, desde luego no podrás hacer otro viaje así.

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