3 Ago

Las diferencias entre un jefe y un líder (parte I)

Todo el mundo puede ser jefe. ‘Solo’ tienes que ser nombrado por el director de una empresa para ostentar un cargo de responsabilidad sobre un equipo. Pero no todo el mundo puede convertirse en un verdadero líder de equipo.

En este artículo describiremos cuáles son las claves de ser un buen líder y cómo conseguir pasar de ser un jefe a ser alguien motivador e inspirador.

–          Un jefe que está lejos de ser un líder se siente cómodo con su autoridad sobre su equipo y ejerce la misma todo lo que puede. Pero un líder se siente el más humilde de los empleados y su máxima responsabilidad para él es ser útil y ayudar en todo lo posible a su equipo. Se siente parte de ellos, no por encima en ningún caso.

–          Un jefe considera que merece respeto por su cargo solo porque lo ostenta. Sin embargo, un líder cree que si se le nombra jefe, debe hacerse valer ante los empleados y busca ganarse su respeto y su admiración.

–          Un jefe no cree que tenga explicar por qué toma las decisiones que toma, mientras que un líder se sienta con sus empleados y explica con detalle la dirección tomada, escuchando las opiniones y puntualizaciones de sus empleados y tomando las puntualizaciones necesarias.

–          Un jefe mantiene la distancia con sus empleados, es alguien a quien respetar pero con cierto miedo por cómo puede reaccionar ante conflictos y problemas. En comparación, un líder es la primera persona a la que se recurre en cuanto pasa algo, ya que es alguien que siempre tiene su puerta abierta a las dudas o peticiones de su equipo.

–          Un jefe no sabe muy bien a qué se dedican sus empleados, qué esfuerzos hacen o qué pequeñas batallas luchan cada día. Un líder es el primero en conocer cada uno de los problemas de su equipo, ya que necesita reunirse día a día con ellos para saber qué es lo que les ocupa y sin esta información sienten que no hacen su trabajo.

–          Un jefe crea de un error un drama. Convierte la oficina en un escenario de drama y gritos, de culpabilidad y de señalar a quien lo ha hecho mal. Un líder aprovecha un error para reflexionar, calmar la situación general, reorientarlo todo en no volver a fallar y en aprender de cada uno de los detalles. No culpabiliza con ánimo de hacer sentir mal.

–          Un jefe quiere que las cosas se hagan como se han establecido y se enfada si el plan se modifica o si alguno de los empleados no sigue la ruta establecida. La actitud de un líder es distinta, ya que la flexibilidad es su máxima. Escucha a sus empleados, trabaja sobre un gestor de proyectos abierto a ofertas y sugerencias, trabaja codo con codo con su equipo para poder todo en marcha y es muy receptivo a cualquier modificación siempre que vaya a mejorar el resultado final.

–          Un jefe sabe que tiene buenos empleados. El líder se lo hace saber. Es muy consciente de las cualidades de cada uno de los componentes de su equipo, las potencia, las celebra, las estimula y adapta el trabajo a quien mejor vaya a hacer todo según sus cualidades.

En una segunda parte seguiremos hablando de cómo un buen líder trabaja en diferencia con un jefe habitual.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *