24 Ago

Las diferencias entre un jefe y un líder (parte II)

En una primera parte hablamos de las sutiles diferencias que hay entre un jefe y un líder y cómo afecta esto a la plantilla de trabajadores. Estuvimos describiendo cómo se toman un jefe y un líder su cargo y la autoridad, cómo se implican en el trabajo o sobre la flexibilidad.

En esta segunda parte terminaremos de describir la personalidad y la forma de dirigir a un equipo que tienen uno y otro.

–          Un jefe ha elegido dedicarse a algo, invertir dinero, escoger al personal y llevar a cabo ciertos trabajos. Un líder es experto en el área, un apasionado, un curioso insaciable que sabe transmitir el hambre de conocimiento a sus empleados. Ellos sienten que siempre pueden aprender de él.

–          Un jefe se obsesiona por cumplir horarios, días de trabajo y de vacaciones. En cambio, un líder no le da importancia a que alguien llegue quince minutos tarde si después cumple con su trabajo como el que más. Y tampoco se preocupa si alguien debe quedarse cuidando de un hijo enfermo cuando sabe que en momentos de tensión laboral es el primero en dar el callo.

–          Un jefe vive con el miedo a que sus empleados mejoren y progresen. Por su parte, un líder estimula a sus trabajadores para que aprendan más y avancen, para que usen parte de su tiempo en la oficina en formación.

–          Un jefe sabe que su equipo está pasando un momento complicado de trabajo y les pide que cumplan con sus tareas. Un líder es un trabajador más en los momentos de alto rendimiento, igual que en los momentos de baja intensidad. Está tan comprometido como el que más, intenta ayudar, simplificar, dirigir y llevar todo al mejor término posible.

–          Un jefe, como es jefe, hace lo que quiere. Se toma vacaciones cuando cree conveniente, diseña su propio horario y llega cuando se despierta. Un líder es ante todo un trabajador nato. Quizás no llegue el primero, pero es el más implicado y es quien se queda hasta más tarde. Ni vagabundea ni es perezoso. Los trabajadores le identifican como quien más se deja la piel, sin importar el día o la hora.

–          Un jefe quiere imponer su autoridad por encima del resto  a toda costa. Al mínimo gesto de familiaridad o de excesiva confianza, el jefe marca las distancias. Un líder, en cambio, se esfuerza por hacer sentir importante a cada empleado, destacando sus cualidades y capacidades.

–          Ante un problema con un cliente, el jefe siempre culpa a sus empleados y pide disculpas por ellos. Un líder, en cambio, intenta ser educado y cordial, pide disculpas en su nombre y después, con su equipo, analiza qué ha ocurrido. Pero nunca les pone en evidencia ni duda de ellos delante de nadie.

Ahora más que nunca podemos encontrar líderes en distintos puestos de trabajo y cada vez menos jefes, porque la importancia de ser un buen capitán de barco es evidente y consciente para todos.

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