22 Jun

Las seis cualidades de las personas creativas más útiles para el trabajador

La creatividad es una de las características más valoradas en los procesos de trabajo de las empresas. Poder tener un pensamiento flexible, original y sorprendente es muy útil para trabajar de forma diferente y nueva cada vez.

El problema es poder trabajar esa creatividad de forma correcta y sobre todo, estimular ese ambiente creativo para que ayude en cada una de las etapas del trabajo. ¿Cuáles son los hábitos de las personas creativas y cómo podemos adoptarlos en las empresas?

–          Son observadores. Ni siquiera el camino de casa al trabajo pasa desapercibido. Tener los ojos abiertos, estar siempre buscando pequeñas curiosas en todo el día, adaptando esas ideas al trabajo, es muy habitual en las personas creativas.

Si no es algo que hagamos de forma natural, debemos forzar ese proceso y fijarnos muy bien en nuestra rutina diaria para ver qué cosas nos llaman la atención.

–          Son flexibles. Son capaces de adaptar su horario a sus necesidades y distribuyen el trabajo de forma que les beneficie y les ayude a sacar mayor partido a cada una de las horas.
Para ello podemos utilizar un software específico para volcar todo el trabajo que debemos hacer y después, organizarlo según nuestras necesidades para conseguir el máximo rendimiento. Nada de empezar por lo primero que nos han pedido. Mejor arrancar con la actividad que mayor energía necesite por nuestra parte, porque a primera hora es cuando más frescos estamos.

–          Son resolutivos. Encontrar un problema no paraliza a una persona creativa, sino que le presenta la posibilidad de buscar caminos alternativos. Analizar bien la situación, hacer una lluvia de ideas, por muy locas que sean, de posibles salidas, para después cribar las más realistas y posibles y comparar pros y contras… Se trata de un proceso que hay que saber hacer, pero que sin duda puede aprender a hacer para eliminar el bloqueo y abrir la mente a posibilidades inexploradas.

–          Son examinadores. Que siempre se haya hecho algo de la misma manera no es una buena razón para justificar nada para alguien creativo. De una persona así podemos esperar que de un paso atrás cada cierto tiempo y cuestione métodos, procedimientos, costumbres y demás rutinas cerradas para mejorarlas, adaptarlas a nuevas necesidades y clientes. En ocasiones esto puede resultar incómodo, pero solo para quienes son inseguros y se aferran a rutinas fijas solo por no experimentar cambios. Si queremos aprender a examinar, debemos intentar sentirnos cómodos con los cambios, asumiendo que siempre pueden dirigirse a mejorar.

–          Son lanzados. Alguien creativo se siente atraído por el riesgo y por tomar decisiones difíciles. Su cerebro se siente cómodo con los cambios importantes, con los clientes complicados que plantean retos, con las transformaciones profundas para alcanzar metas extravagantes.
Si queremos ampliar esa faceta de nuestra personalidad, debemos comprender de forma profunda que nadie ha conseguido nada importante sin saltar al vacío. Y que además saltar no es peligroso, solo desconocido.

–          Son estimulantes. Una persona creativa suele ser una fuente de diversión, de multitud de facetas, de cientos de anécdotas y de detalles que contar sobre los más variados temas. ¿Por qué? Porque se llenan de estímulos. Van a exposiciones, ven películas, leen, ojean revistas, estudian lo que les interesa, viajan cuando pueden y se empapan de culturas distintas… Solo de esa manera podemos conseguir transmitir a los demás esa sensación de que tenemos dentro una fuente enorme de inspiración.

¿Crees que podrías potenciar alguna de esas seis facetas en ti y aprovecharla para mejorar como trabajador?

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