15 Jun

Los cinco tipos de trabajador que bajan la productividad de tu empresa

Hace muy poco hablamos de que es complicado ser un buen jefe y cómo un mal jefe puede acabar con la productividad. Pero un mal empleado también puede ser un lastre para su empresa. Como el verano está a la vuelta de la esquina, te queremos hacer reflexionar con este artículo para ver si a la vuelta de las vacaciones puedes ser mejor trabajador que ahora si cabe.

¿Cómo afecta un mal trabajador a la productividad?

PICA EN TODOS LOS PLATOS

Hay quien ha sido contratado como comercial, pero tiene alma de diseñador, de director de proyectos, de secretario y de jefe de obra si hace falta. Da consejos a quien no se lo pide y le cuesta muy poco señalar en qué podría mejorar cada cosa si se hiciera ‘bien’.

Esto, además de crear un mal clima de trabajo, es muy contraproducente. Primero porque la persona que critica tanto y que pica en todos los platos es posible que no tenga ni el criterio ni la experiencia como para valorar y puede confundir a instancias superiores, además de exigir que se justifique por qué se hacen las cosas cuando él no es el responsable. Y segundo, porque toma el rol del ‘vigilante’ que nadie le ha pedido, en vez de dedicar toda su energía a examinar y mejorar su trabajo. Para que recuerde lo que debe hacer y lo que no, siempre es recomendable usar un gestor de proyectos.

SOLITARIO

En ocasiones, todos debemos arrimar el hombro para que un proyecto salga adelante. Un compañero te pide ayuda para finalizar un informe, el jefe quiere una reunión del departamento completo para analizar y examinar a un cliente. En una oficina al fin y al cabo hay un equipo, para lo bueno y para lo malo.

Pero siempre hay alguien que pasa. Que no quiere colaborar. Que no quiere que examinen su trabajo y no hace caso si ve a un compañero sofocado con un problema. Que en las reuniones se calla y ante un cliente, habla en singular,  no en plural. Ese tipo de compañero no ayuda a crecer, no resuelve más problemas que los suyos y merma la productividad general.

VAGO CON ESCAQUEO INCLUIDO

Le encontramos siempre en la cocina, café en mano, móvil en la otra. Es el primero en ir a comer y el último en abandonar la mesa. Entrega todo cuando el plazo casi se agota y se retrasa en ocasiones. Siempre hay que ir detrás de él cuando se trabaja en equipo y es el que más conversación tiene de toda la oficina.

Ser abierto y socializar en la empresa es estupendo, ya que crea buen ambiente y favorece la relajación y el disfrute de todos. Pero una cosa es eso y otra, que a costa del buen humor ni trabaje él ni trabaje su departamento.

LA MENTIRA TIENE PATAS CORTAS

Este tipo de trabajador es especialmente malo para la productividad de la empresa porque sus mentiras encubren malas acciones y prácticas que merman las tareas del resto. Apunta que ha llamado a clientes o ha enviado informes que no ha hecho, que ha hecho de comercial para equis contactos, que está seguro de que va a conseguir esto o aquello… y todo es falso, comprometiendo tanto su trabajo como el del resto, que actúa creyendo que todo es verdad.

De pronto, un cliente llama enfadado porque no se le ha hecho saber cierta cosa, o se le ha enviado un informe que nadie ha supervisado, o que se le dijo que se haría algo que se ha pasado de largo… y este trabajador se esfuma.

QUEJICA

Uy que mal vamos de tiempo, este cliente es horrible, este proyecto va a cerrar, no vendemos nada, queda mucho para las vacaciones, este informe me está saliendo muy mal, no quiero llamar al cliente… Oye oye oye. Ya está bien.

Un compañero quejica a más no poder mina la moral y destaca demasiado lo malo por encima de lo bueno. Una mentalidad pesimista lastra y disminuye la capacidad de trabajo, porque mantiene el ánimo bajo, con el que es más complicado enfrentarse a retos de todo tipo.

¿Reconoces, aunque sea de lejos, algo de estas actitudes en tu manera de trabajar? ¿Tienes algún compañero así?

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