28 Sep

Nespresso o cómo el éxito no es la primera parada

El punto de partida era un hábito instaurado y en apariencia inamovible. Una empresa decidió ofrecer el producto basado en ese hábito de otra forma, más caro y obligar a sus clientes a adquirir un nuevo aparato para poder obtener el mismo resultado, quizás con más variedad. Pero al fin y al cabo el mismo.

Los más miedosos podrían pensar que esta empresa fracasó y no consiguió embaucar a los clientes para hacerles pagar más. Pero se equivocan. Esta compañía no solo consiguió su objetivo, sino que lo sobrepasó, creando un nuevo mercado sólido con su competencia incluida.

Esta empresa es Nestlé y ese nuevo producto, sus cápsulas Nespresso, acompañadas de sus máquinas correspondientes. ¿Quién iba a imaginar que seríamos capaces de pagar más y además, de comprarnos una nueva máquina de café de forma masiva?

Nestlé quiso apostar por este método y en un principio se quiso centrar en las oficinas. Allí el mayor precio no sería una barrera y la limpieza y rapidez, dos ventajas increíbles para los trabajadores.

Eso sí, en un principio no fue bien. Nestlé contactó con una empresa de fabricación de máquinas de café y otra para distribuir las cápsulas, pero los resultados iniciales fueron bastante malos. Las expectativas habían sido demasiado positivas y no recibían el feedback deseado.

En 1988 hubo un cambio en la dirección de la empresa que decidió coger la idea y darle un nuevo enfoque. Ciao oficinas, hola hogares de clase alta. Querían enamorar a las personas adineradas que querrían disfrutar de un buen café expresso en tan solo unos segundos.

Otro de los cambios fue la forma de comprar las cápsulas. Nestlé decidió crear las tiendas Nespresso y los canales online 24h. Las ofertas exclusivas, los envíos rápidos, la venta gourmet y la situación de las tiendas físicas en las mejores calles del mundo hicieron el resto.

Eliminar al distribuidor y darle un halo de sofisticación fue todo un acierto, así como el tipo de publicidad usada, protagonizada por estrellas del cine. Por ello no tardó en surgir la competencia, no solo creando cápsulas más baratas aptas para las máquinas Nespresso, sino otro tipo de cafeteras con sus cápsulas correspondientes, incluso con más variedad de productos, como té, infusiones o chocolate caliente.

¿Qué queremos contar con este ejemplo de éxito?

–          El triunfo en ocasiones se encuentra escondido en otras opciones. ¿Cuándo fue la última vez que pensaste en las típicas necesidades latentes para encontrar un nuevo nicho de mercado a explotar?

–          El triunfo no es la primera parada. Nestlé compró la patente y trabajó, pero no fue fructífero. Tuvieron que revolver la idea y lanzarla de nuevo para alcanzar el éxito. ¿Te das el lujo de reflexionar el porqué de un fracaso para encontrar en él las llaves de un buen final?

Esperemos que este ejemplo te ayude a pensar en ser más productivo, en conseguir nuevas metas y en esforzarte por llegar a ellas.

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