5 Oct

Sé imprescindible para tu jefe en seis claves

Todo el mundo quiere sentirse como esa pieza sin la cual su empresa no funciona. Esa persona que el jefe considera imprescindible y que es clave en la rutina diaria de toda la oficina. Pero no es fácil.

Eso sí, la primera premisa, aunque sea contradictoria, es que todos somos imprescindibles. Hasta Messi puede sentarse en el banquillo. Hasta Cristiano pierde el gol. Y nosotros, de la misma manera.

Por lo tanto, debemos comprender que aunque luchemos por resguardar nuestro puesto y ganarnos el respeto y la admiración de todos, especialmente de nuestro director, pueden pasar cosas que nos hagan saltar de nuestro asiento.

Mientras tanto, ¿qué podemos hacer para ser valorados y ser considerados como un trabajador necesario en el trabajo? Lo primero, ser conscientes de qué podemos hacer con nuestro trabajo para redundar en mejores resultados para la compañía.

Los jefes ven sobre todo la cuenta de resultados. Y si nuestro trabajo ayuda a captar más clientes, a fidelizarles, a aumentar la cartera de servicios, a cobrar más y mejor, sin duda como trabajadores seremos mejor valorados. No hay dudas.

Más allá de un resultado positivo en el balance económico, debemos pensar en nosotros como trabajadores. ¿Qué tareas tenemos? ¿Cómo se nos considera? ¿Dónde podemos dar un paso más adelante? ¿Qué podemos aprender para dar más valor a nuestras tareas?

No estancarse y evolucionar es clave para que las más altas esferas de una oficina se fijen en el trabajador como alguien que no ve los límites en sus tareas. Y no solo hacerlo, sino demostrarlo y ponerse al frente de nuevos proyectos o tareas que pongan sobre la mesa esa evolución.

Ser resolutivo es la tercera clave de ser apreciado por el jefe como alguien imprescindible. El trabajador debe asegurarse de ser una fuente de soluciones, rápidas y de buena calidad, alguien con consejo y capacidad para hacer desaparecer un problema.

Y algo obvio. La cuarta clave es no ser fuente de problemas. Ni a nivel laboral ni personal. El trabajador no debe evitar los conflictos, sino saber llevarlos para que no estallen y para que sean una oportunidad de reorganizar el trabajo.

Añadimos que un trabajador debe ser consciente de qué necesidad cubre en la empresa. Esa necesidad debe resumirse en una frase corta y traducirse a su vez en tareas. Y esas tareas deben cumplirse, convertirse en objetivos alcanzados, superados y si puede ser, agrandados.

Y por último, un jefe considerará a un trabajador como alguien imprescindible si demuestra fidelidad y lealtad. Un empleado comprometido con la compañía en la que trabaja, con ganas de hacerla llegar lejos y trabajando de forma transparente para que así sea, será visto de forma más positiva que a otra persona que cumpla sus tareas y se marche corriendo sin mostrar esfuerzo o alegría por las tareas cometidas.

Estos son los consejos que os damos para que desde la empresa seáis considerados imprescindibles. En vuestra mano está conseguirlo y que los directivos os vean de esa forma.

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