7 Sep

Tres pasos para motivarnos en nuevos proyectos

Vale, ya vamos por la segunda semana de septiembre. Este tradicional mes de comienzos ya ha descontado de su calendario los primeros siete días y parece que el síndrome postvacacional se va diluyendo poco a poco.

Tras el primer empuje, que relatamos en los últimos post que hemos publicado hablando sobre el estrés y la depresión, viene el siguiente paso. No solo hay que comprometerse con la vuelta al trabajo, sino también con los nuevos proyectos.

Septiembre suele ser un mes en el que también se sitúan los arranques de nuevos proyectos o trabajos dentro de la empresa. Cuando llega julio, sabiendo que en agosto hay un parón importante, los empresarios deciden emplazar al noveno mes del año el arranque de cualquier nuevo proyecto.

Quizás sea el peor momento del mundo, ya que es preferible comenzar un nuevo plan en la oficina cuando el equipo está rodado, sin cargas, con toda la energía puesta en el trabajo y no en el comienzo del trabajo.

Pasado el primer momento de readaptación de vacaciones, ¿cómo conseguimos sacar fuerzas para incorporar un nuevo proyecto?

DIVIDE Y VENCERÁS

Si hay algo que anime a cualquier empleado es ver una suma de tareas inmensa con el nombre gigante del proyecto en el encabezado. Como si tuviera que terminarlo esta misma mañana. Eso desmonta la motivación de cualquiera.

Por ello, es importante dedicar MUCHAS horas a deshacer el proyecto en fases (inicio, preparación, diseño, pruebas de diseño, prototipo…) y departamentos. Por ejemplo, si estamos haciendo una web, la fase de preparación implica a programación, a diseño y a contenidos. Una vez lo tengamos dividido, debemos tomar cada una de esas fases dentro de cada departamento y dividirlas a su vez en etapas más pequeñas.

Así, tendríamos un organigrama gigante en el que predominan las fases, divididas por etapas y a su vez, dedicadas a cada departamento.

En ese momento los responsables de cada departamento deben desmenuzar las etapas en tareas más pequeñas y asignarlas a personas concretas del departamento. Se deben consensuar los plazos de entrega para cada etapa y fase.

Una vez tengamos esto organizado, podemos volcarlo en un gestor de proyectos y cada persona podrá centrarse SOLO en las tareas cercanas, sin perder de vista las próximas. Pero paso a paso.

CUÉNTALO

Reúne a tus empleados y explícales por qué es importante hacer este proyecto o este nuevo trabajo. Qué vamos a ganar, de qué manera vamos a crecer, cómo lo vamos a conseguir y porqué somos capaces de esto y más.

Intenta contar un cuento (figurado) en el que establezcas relación entre este nuevo proyecto y las capacidades de tus empleados, su crecimiento y la mejora de la empresa. Consigue que este escalón sea sinónimo de algo nuevo, excitante, importante y que traerá cosas mejores.

CELEBRACIÓN

Aunque parezca una tontería, celebrar las pequeñas victorias del día a día en el trabajo siempre anima y hace que todo sea llevadero. Cuando se acabe cada una de las fases o partes importantes, es muy positivo que el jefe felicite personalmente a quienes han estado implicados, resaltando lo importante que ha sido su trabajo para conseguir acabar esa fase.

Además, también es interesante que el jefe ayude al empleado a resaltar qué cualidades y aptitudes han sido necesarias para completar la fase y qué cosas se han aprendido, para fomentarlas y que no se pierdan.

 

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